Thursday, August 25, 2011

The secret to having happy employees


by Jay Goltz, Thursday, March 11, 2010
The New York Times

About 10 years ago I was having my annual holiday party, and my niece had come with her newly minted M.B.A. boyfriend. As he looked around the room, he noted that my employees seemed happy. I told him that I thought they were.

Then, figuring I would take his new degree for a test drive, I asked him how he thought I did that. "I'm sure you treat them well," he replied.
"That's half of it," I said. "Do you know what the other half is?"
He didn't have the answer, and neither have the many other people that I have told this story. So what is the answer? I fired the unhappy people. People usually laugh at this point. I wish I were kidding.

I'm not. I have learned the long, hard and frustrating way that as a manager you cannot make everyone happy. You can try, you can listen, you can solve some problems, you can try some more. Good management requires training, counseling and patience, but there comes a point when you are robbing the business of precious time and energy.

Don't get me wrong. This doesn't happen a lot. There's no joy in the act of firing someone. And it's not always the employee's fault — there are many bad bosses out there. Bad management can make a good employee dysfunctional. On the other hand, good management will not always make a dysfunctional employee good. And sometimes people who would be great employees somewhere else just don't fit your company, whether it is the type of business or the company culture.

In the worst cases, the problem of a bad fit can have a bigger impact than just one employee's performance. Being in charge does not necessarily mean you are in control, and being in control does not necessarily mean being in charge. Have you ever seen a company or department paralyzed by someone who is unhappy and wants to take hostages? It is remarkable how much damage one person can do. If you haven't seen it, I suggest you watch "The Caine Mutiny." Basically, one guy takes apart the ship. He was unhappy. It only takes one.

This is only my opinion. I don't have a Ph.D., an M.B.A., or even an economics degree. What I do have is a happy company. And that makes me happy. Now I know some people argue that business is about making money, and not everyone has to be happy. That is also an opinion. Everyone has a right to his or her opinion. When you own a company, you also have the right to surround yourself with the people you choose.
I have spent the last year and a half focusing on cutting costs, figuring out how the market has changed, and worrying about the economy. Things seem to be getting better, or perhaps I am just getting used to it.

Either way, I had a good day today. Not because I got a big order, great financial reports or even an employee stopping by to tell me what an awesome boss I am. (That generally doesn't happen. You have to tell yourself. It's a boss thing.) I had a great day because I spent most of it walking around the company and appreciating the fact that even after a year and a half of soft sales and cutbacks and furloughs, I have wonderful people working for me. They care. They are committed. They understand the whole customer–staff–company triangle, where all of the legs support each other.
If you read books on great companies, they usually leave out a dirty little secret. It doesn't make for good public relations — like talking about how you "empower people" or how your "greatest assets" are your people. Both of these well–worn clichés are true. What is also true is that it's hard to build a great company with the wrong people.

When you have the right people, business is much easier. I know because I have tried it both ways.

Jay Goltz owns five small businesses in Chicago.

Monday, August 22, 2011

Irracionalidad financiera


Lo increíble de nuestros sistemas económicos es que un grupo de personas, cada vez más reducido y poderoso, tiene la capacidad de controlar los destinos de millones. Se trata de un sistema oligárquico, imperfecto, inoperante y condenado al fracaso. La naturaleza del mercado se ha desvirtuado por completo, las utilidades han desplazado a las personas, el valor tiene sustento en la especulación y no en el trabajo. ¿Quién pagará el precio de deshumanizar el mercado?

En algún momento, en alguna coyuntura económica, algún grupo de inversionistas decidió que el trabajo y el valor del trabajo no eran suficientes para capitalizar los mercados, que las inversiones tendrían que hacerse en función de ciertos riesgos y variables cada vez más complicadas, que los mercados debían regirse por la especulación. En ese punto los hombres no fueron más hombres, sino máquinas de consumo, las empresas no fueron entes sociales, sino entes deshumanizados. El trabajo dejó de ser el pilar fundamental de la actividad económica. El futuro y la percepción que de él tuvieran unos cuantos, se convirtió en lo importante.

Y esa dinámica nos ha traído hasta donde nos encontramos hoy. Con un modelo económico inoperante, e irracional. Con derivados e instrumentos financieros que permiten a las empresas ganar más dinero especulando que vendiendo sus productos o servicios, y con gobiernos que apuestan al gasto público desmedido como motor de crecimiento. Un mercado que desmotiva la producción tradicional, la generación natural de riqueza, y que motiva a los empresarios e inversionistas a convertirse en parte de esa dinámica destructiva.

El mundo paga hoy las consecuencias de ignorar su propia naturaleza. Las minorías que controlaron el mercado, la avaricia que permeó el ambiente y la búsqueda desmedida de utilidades han pasado una factura histórica. Hoy más que nunca la teoría prueba su razón y acierto: el trabajo no podrá deshumanizarse, el valor no puede determinarse en función de lo que ese trabajo representará sino de lo que realmente representa, y la rentabilidad es y siempre será el valor que los individuos perciben como recibido.

Apostar por las empresas y por la actividad económica bajo las “nuevas reglas” que el mercado -y no su naturaleza- dicten, es apostar también a la especulación y a la percepción de unos cuantos. Crear instrumentos que proyecten rentabilidad bajo ciertas premisas futuras, jugar a la “fiebre del oro” cada vez que hay algo nuevo y prometedor, son la sentencia humana que habrá de condenarnos al fracaso permanente.

El éxito de los individuos – dentro y fuera del sector financiero- no radica en el valor de su fortuna, sino en la constante prueba de que quién sigue la naturaleza del mercado, asume el efecto humano inherente a él, y promueve la creación de valor sustentada en el trabajo, vencerá hoy, mañana y siempre. En lo hondo, racional y coherente de esta apuesta, debemos reconocer nuestra equivocación, y también, nuestra alternativa para un mejor futuro lejos de la irracionalidad financiera.

Monday, July 11, 2011

La crisis griega ¿qué sucede en Atenas?


por Santiago Hernández G.

En los últimos días, la noticia de una crisis económica en Grecia ha permeado todos los medios de comunicación en el mundo. La desconfianza entre los inversionistas, sumada al debilitamiento de la zona Euro y los riesgos de contagio en España, Portugal e Italia; parecen profundizar y remarcar el difícil momento por el que están pasando Atenas y la Unión Europea.

Desde 2009, cuando el Partido Socialista de Grecia (PASOK) liderado por Yorgos Papandreu, gano las elecciones presidenciales, el nuevo gobierno revisó a la alza algunos indicadores económicos clave: el déficit público acumulado (diferencia negativa entre los ingresos de un país y sus egresos) pasó de 4.3% a 12.7% y la deuda pública griega representaba el 113.4% del PIB (en México la deuda pública representa el 30% del PIB). En enero de 2010, un Informe de la Comisión Económica Europea detalló –como era esperado- que los gobiernos anteriores a Papandreu habían manipulado flagrantemente las cifras fiscales y económicas presentadas a entidades financieras, inversionistas y a los organismos reguladores europeos.



Una década antes, el gobierno griego –impulsado por la fortaleza del Euro y el acceso a mejores condiciones de financiamiento- había iniciado un programa económico caracterizado por los excesos, el sobreendeudamiento y la confianza desmedida. Tan sólo en un periodo de 5 años se aumentaron en un 16% los salarios de todos los servidores públicos, al mismo tiempo que se invirtieron recursos públicos en proyectos y rubros tan diversos como las Olimpiadas de 2004 (cuyo costo fue superior a los 1,400 millones de Euros), subsidios a la energía eléctrica (500 millones de euros anuales), el pago de derechos a sindicatos, el aumento de pensiones y los subsidios a medicinas. La teoría en aquel entonces, estaba fundamentada en que el creciente gasto público impulsaría todos los sectores de la economía y, eventualmente, el gobierno griego podría hacer frente a sus obligaciones de deuda. Esto no sucedió.



En 2010, dos de las principales calificadoras crediticias en el mundo -Standard & Poor’s y Fitch Ratings- disminuyeron la calificación de la deuda griega por considerar que las nuevas condiciones económicas, reportadas por el gobierno de Papandreu, comprometían gravemente la capacidad de pago del gobierno. La noticia, como era de esperarse, fue diseminada rápidamente en los mercados internacionales y los acreedores de Grecia –principalmente bancos alemanes y franceses- apuraron su respuesta endureciendo sus condiciones, exigiendo pagos adelantados y limitando la capacidad del nuevo gobierno para hacerse de nuevos financiamientos.



Para entonces, el Ministro Papandreu enfrentaba el peor escenario posible: déficit creciente en las finanzas públicas, desplome superior al 10% en la bolsa griega y nulo acceso a recursos financieros que le permitieran hacer frente a las necesidades inmediatas de su gobierno. Ante tales condiciones, el gobierno griego solicitó el apoyo del Banco Central Europeo (BCE) y puso en marcha un plan de austeridad que planteaba reducir salarios a los trabajadores del Estado, aumentar el IVA del 19% al 23% y reducir el déficit público de 12% a 9%. Las autoridades del BCE acordaron someter a Grecia a un escrutinio histórico, para más tarde aprobar el plan presentado por Papandreu.



No obstante, la crisis de Atenas se agudizaría con las protestas y paros generales ante el descontento de los trabajadores del Estado y pensionados que –tras el plan aprobado por el BCE- verían reducidos sus ingresos y, en algunos casos, perderían sus empleos. Pronto, en todo el territorio helénico brotarían protestas violentas que terminarían por agudizar los síntomas de una crisis que ya se antojaba incontrolable. Por primera vez, en 11 años, un miembro de la Comunidad Europea requeriría una intervención mayor para salvar su economía.


Durante 2010 y tras 8 paros generales, la evolución de la economía griega aceleró su tendencia negativa: el déficit público aumentó a 15% y el desempleo –empujado por los recortes presupuestales y el adelgazamiento de las nóminas públicas- llegó a niveles históricos del 12%. Para entonces, las calificadoras crediticias habían reducido a nivel de “bono basura” las emisiones de deuda griegas y los inversionistas aceleraban la caída de las bolsas europeas. Los tres primeros tramos de ayuda económica del BCE y el FMI a Grecia, que sumaban poco más de 35 billones de euros, habían resultado insuficientes. Grecia tendría que solicitar apoyos adicionales.

En febrero de 2011, tras numerosas negociaciones y la realización de un panel de expertos en Bruselas, la Comisión Económica Europea, el BCE y el FMI –liderados por Alemania y Francia- aprobaron destinar 110 mil millones de euros adicionales a Grecia, siempre y cuando Atenas se comprometiera a privatizar empresas públicas por un valor de 50 mil millones de euros y ampliar –mediante el cobre de nuevos impuestos- la recaudación fiscal griega. Las medidas de apoyo habían llegado tarde, para entonces los capitales griegos habían abandonado el país y los bancos suizos habían recibido casi 280 mil millones de euros en depósitos desde Grecia (equivalente al 120% del PIB). Bajo tales condiciones, el FMI estimó que el costo total del rescate griego podría alcanzar los 250 mil millones de euros.



A junio de 2011, los 8 principales bancos helénicos han visto reducidas sus calificaciones crediticias y sufren una grave crisis de liquidez. El gobierno de Atenas se ha desplomado con los crecientes paros generales y las renuncias de varios Ministros. Las autoridades europeas y los gobiernos de Alemania y Francia han empujado por dar una solución inmediata, pues indudablemente están en juego la fortaleza del euro, la credibilidad de la Unión Europea y la estabilidad económica comunitaria. Sin una solución de fondo al problema griego, los inversionistas seguirán llevando su capital a monedas y mercados más estables, los especuladores seguirán apostando contra el euro, mientras que el contagio económico podría terminar por agudizar los síntomas de España, Irlanda, Italia y Portugal.



El caso de Grecia es un ejemplo claro de que los modelos económicos que privilegian el gasto público y la excesiva participación del estado en todas las actividades productivas, están agotados. El aviso es claro: el crecimiento excesivo de la deuda pública, no solo en Grecia sino también en otros países, compromete el desarrollo económico de largo plazo y supone un riesgo sistémico para los mercados globales. Ahora el reto –para Europa y el resto del mundo- será redefinir el plan económico actual que, al mismo tiempo que plantea reducir el tamaño de la economía griega, espera que Atenas genere recursos suficientes para pagar por la ayuda recibida. Se antoja difícil…y lo es.

Thursday, June 30, 2011

Carrera profesional: lo que nadie te dijo al graduarte.


Si tu, como yo, formas parte de ese afortunado 3% de la población mexicana que cuenta con un título universitario, seguramente entenderás el por qué de escribir este artículo y quizás quieras compartir con nosotros tu experiencia.

Cada año, miles de jóvenes inician en México sus estudios universitarios. La promesa de un mejor empleo, la oportunidad de desarrollar nuevas habilidades y destrezas, el hambre de aprender, y muchas otras aspiraciones, impulsan decididamente nuestra convicción por estudiar y convertirnos en profesionistas.

¡Y vaya que la motivación es necesaria! La vida de los estudiantes universitarios, en México y en el resto del mundo, no es nada fácil. Las muchas responsabilidades académicas, familiares y sociales saturan nuestra agenda. Sin importar condición social, los jóvenes estudiantes se ven obligados a dividir su tiempo entre las clases, los amigos, los proyectos e incluso la práctica de algún deporte, las actividades extracurriculares y hasta el trabajo. En esos años donde la energía y el entusiasmo parecen sobrarnos, afloran también muchas dudas sobre nuestro futuro, sobre nuestras convicciones, deseos y sueños.

Lo más difícil de todo esto es que en el proceso de estudiar nos vemos “forzados” a definir los roles y los alcances que deseamos tener como individuos en sociedad. ¿Ser abogado como mi padre? ¿administrador? ¿doctor? ¿mercadólogo? ¿ingeniero? ¿economista? y ¿qué quiero hacer con mi vida? Al final, con la poca experiencia de nuestros “veintitantos” años de edad, tomamos una de las decisiones más importantes: elegir nuestra profesión.

Quizás estés satisfecho con lo que estudiaste, quizás no. Nadie dijo que no podrías equivocarte y tampoco eres infalible. Pero, hay muchas otras cosas –además de la elección de carrera- que muchos de los universitarios recién graduados ignoran y que todas, ó al menos la gran mayoría de las escuelas, fallan en comunicar con tiempo a sus alumnos. Por ejemplo, las universidades fallan en preparar a sus alumnos para afrontar la ansiedad y el estrés de los primeros años de vida laboral. Los maestros ignoran en sus temarios la imperante necesidad de desarrollar habilidades políticas e incluso sociales en sus alumnos a fin de que éstos estén preparados para afrontar los retos y la carga emocional que todo trabajo conlleva.

Y es que, al graduarnos nos sentimos preparados para afrontar el mundo –y hasta cierto punto lo estamos- pero pasamos por alto los retos y el desgaste con el que la competencia laboral nos esperan. No se trata de sentirnos desesperanzados, la realidad es que los graduados de universidades están bien preparados para el afrontar sus retos, pero esto no quiere decir que no podamos estar mejor preparados.

Nadie te dijo al terminar la universidad que en el mundo de hoy no basta con tener un título universitario y buenas credenciales académicas. La competencia es tan feroz, que es importante que cuentes con al menos un poco de experiencia profesional. Las estadísticas varían de un lugar a otro, pero menos del 10% de los jóvenes recién graduados que aplican a un trabajo, cuentan con algo de experiencia laboral. Tristemente, las empresas se inclinan a contratar a quienes cuentan con experiencia pues esto les da una mayor referencia sobre el candidato y reduce, significativamente, cualquier curva de aprendizaje. ¡Qué importante es trabajar mientras se estudia!

Por otro lado, nadie te dijo que la etapa de mayor estrés en la vida de cualquier ser humano es entre los 25 y los 30 años. Estudios de Universidades en EUA (Duke, UCLA y Berkeley) han comprobado que durante éste periodo de nuestras vidas, los seres humanos nos sometemos a importantes cambios profesionales, personales y familiares que nos generan gran estrés y ansiedad. Que diferente sería esto si las universidades y los propios estudiantes, estuviéramos conscientes de esto y trabajáramos -desde nuestros primeros años universitarios- en desarrollar habilidades y destrezas que nos fortalecieran mentalmente.

De cualquier forma, no te sientas solo ¡es normal sentirte estresado y ansioso en tus primeros trabajos! Con el tiempo tendrás las cosas más claras. Trabaja duro y sé constante.

Si pudiera darte algún consejo, quisiera compartirte lo siguiente:

1. Trabaja mientras estudias. Busca un trabajo de medio tiempo o algún internship de verano. No pierdas la valiosa oportunidad de ganar experiencia profesional mientras estudias, puede hacer toda la diferencia cuando busques tu primer empleo de tiempo completo.
2. No tengas miedo y no te impacientes. La transición de ser estudiante a ser profesionista de tiempo completo es siempre compleja, lo importante es que tengas paciencia, trabajes duro y comiences a establecerte metas a corto, mediano y largo plazo. La oportunidad que estás esperando llegará y tienes que estar preparado para tomarla.
3. Nunca dejes de aprender. Una de las habilidades más importantes para desarrollar una carrera profesional exitosa, es tu capacidad para aprender. Para muchos, salir de la universidad puede significar el final del aprendizaje ¡todo lo contrario! Mantente siempre actualizado, regresa a la escuela para estudiar un postgrado y nunca pierdas actualidad de tu profesión.

Nadie nos enseña a manejar nuestra carrera profesional, pero podemos y debemos buscar ayuda de quienes ya han pasado por nuestra situación. Nadie nos dijo que nuestra incorporación al mundo laboral sería tan compleja, pero nunca es demasiado tarde para tomar las riendas de nuestra carrera y de nuestra vida.

¿Cuál fue tu experiencia como graduado?

Thursday, June 9, 2011

Cena con Warren Buffett



La puja por cenar y pasar unas horas en Nueva York con el tercer hombre más rico del mundo según Forbes, el multimillonario inversor Warren Buffett, alcanzó hoy los dos millones de dólares en la página de subastas por internet eBay tan solo un día después de haber comenzado.


La subasta, que comenzó el domingo por la tarde y terminará este viernes, es organizada cada año por el presidente y consejero delegado de Berkshire Hathaway para recaudar fondos en favor de la organización benéfica Glide, con sede en San Francisco (California), y que destina el dinero logrado en favor de alimentación y ayuda a personas indigentes.


El año pasado esta puja terminó con un precio de martillo de 2,6 millones de dólares, y si normalmente en los primeros días de la subasta las ofertas rondan los 200.000 dólares, este año esa cifra se ha elevado en menos de 48 horas -y con tan solo 6 ofertas por el momento- hasta 2.000.111 dólares.


La desorbitada cifra demuestra la euforia que despierta entre muchos la posibilidad de pasar unas horas junto al tercer hombre más rico del mundo, que según Forbes tiene una fortuna de unos 50.000 millones de dólares, y que es además conocido como el "Oráculo de Omaha" por sus certeras previsiones y su habilidad para detectar las más rentables inversiones.


El mayor postor de esta puja tendrá la oportunidad de cenar en un exclusivo restaurante de carnes de Manhattan junto a Buffett, previsiblemente la semana que viene, en la que podrán charlar de cualquier tema con la excepción de las inversiones que tiene en mente realizar el presidente de Berkshire Hathaway.


El millonario inversor de 80 años comenzó a organizar esta cena en 2000, cuando su mujer le presentó al reverendo Cecil Williams, fundador de Glide, y con ella reafirma su labor filantrópica, que le ha llevado a afirmar que más del 99 % de su patrimonio irá a parar a causas filantrópicas a lo largo de su vida o cuando muera.


© EFE 2011. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de todo o parte de los contenidos de los servicios de Efe, sin previo y expreso consentimiento de la Agencia EFE S.A.

Friday, April 29, 2011

Berkshire Hathaway Annual Shareholder Meeting Info




If your one of those lucky investors that will take part in Berkshire's 2011 annual meeting, this information might come handy for you:




On the other hand, if you are one of those unlucky investors/fans/disciples/curious that will not participate in what many investors have denominated to be "The Woodstock of Capitalism", but you still want to know what is going on during Berkshire's weekend, these links might come handy for you:







Let the Berkshire Annual Meeting begin!

Wednesday, April 27, 2011

Berkshire Hathaway: "Sokol violated standards"

Wall Street Journal

by Erik Holm



The audit committee of the board of Berkshire Hathaway Inc. said its investigation of stock purchases by David Sokol showed the former executive violated company policies and concluded he misled senior management about the investments.


Mr. Sokol, who bought shares of a chemicals company shortly before recommending that Berkshire acquire the company outright, may face legal action from the Berkshire board, according to a report prepared by the audit committee and released by Berkshire Wednesday.


The report examines in detail the disclosure Sokol made to Berkshire Chairman Warren Buffett about his investment in the company, Lubrizol Corp. Mr. Buffett had said in a statement announcing Mr. Sokol's resignation in March that Mr. Sokol had disclosed that he owned shares in the company, but Mr. Buffett didn't ask for details about the date and time of his purchase.


Mr. Buffett said in March that Mr. Sokol, 54 years old, bought $10 million in shares of Lubrizol about a week before he suggested it to Mr. Buffett. Prior to his purchases, Mr. Sokol met investment bankers representing Lubrizol and asked them to communicate Berkshire's possible interest in a takeover to the company's management. Berkshire's $9 billion deal to acquire Lubrizol in March boosted the value of Mr. Sokol's stake by $3 million.


Mr. Sokol's "purchases of Lubrizol shares while serving as a representative of Berkshire Hathaway in connection with a possible business combination with Lubrizol violated company policies, including Berkshire Hathaway's Code of Business Conduct and Ethics and its Insider Trading Policies and Procedures," the audit committee wrote in its report.


"His misleadingly incomplete disclosures to Berkshire Hathaway senior management concerning those purchases violated the duty of candor he owed the Company," the committee added.
Mr. Sokol's remarks "did not satisfy the duty of full disclosure inherent in the Berkshire Hathaway policies and mandated by state law," the report concluded.


"His remark to Mr. Buffett in January, revealing only that he owned some Lubrizol stock, did not tell Mr. Buffett what he needed to know. … [I]ts effect was to mislead: it implied that Mr. Sokol owned the stock before he began considering Lubrizol as an acquisition candidate, when the truth was the reverse."


Mr. Sokol had long been considered a leading candidate to replace Mr. Buffett as Berkshire's next chief executive.


Mr. Sokol has said the disclosure of the purchases and his resignation were unrelated, that he wasn't a decision maker on the Lubrizol purchase and that he did nothing wrong.
He couldn't immediately be reached on Wednesday.