Thursday, April 2, 2009

Liderazgo y ética

Quiero compartir con ustedes el texto que preparé para la revista de la Universidad Anáhuac. Especialmente hoy en día la ética y el liderazgo deben entenderse como un solo concepto, como una guía para la vida diaria y como una responsabilidad social personal y colectiva.

Un llamado a la honestidad, a la integridad y sobretodo al sentido común - que es el menos común de los sentidos-
______________________________________

Dirección y Administración de Empresas: un compromiso con el liderazgo y la ética.

La carrera de Dirección y Administración de Empresas no sólo es fascinante por sus contenidos y alcances. Definitivamente el mundo de los negocios no puede entenderse sin la teoría, el análisis y la práctica que durante muchos años ha sido el centro de la vida universitaria en las escuelas de negocios alrededor del mundo. Lo que aprendemos en las aulas y la manera en que interactuamos dentro de ellas son un reflejo claro del desafiante, complejo y siempre cambiante mundo de los negocios que nos espera.

Quién decide convertirse en Director y/o Administrador de Empresas asume que su carrera es tan diversa y profunda como lo son los negocios. Mercadotecnia, finanzas, recursos humanos, contabilidad, derecho, management, estrategia, entrepreneurship y otras muchas áreas forman parte de la vida académica y profesional de un Administrador. Y en el centro de todo ello, ahí donde la teoría se convierte en práctica, y la práctica se convierte en hechos tangibles, ahí se encuentran el liderazgo y la ética.

No sólo se trata de aprender, no sólo se trata de hacer negocios y convertirnos en profesionales ó emprendedores exitosos. Se trata de cómo hacemos negocios y de qué manera afectamos positivamente a quienes nos rodean. El liderazgo entendido desde esta óptica es un llamado a la ética sin condiciones y a la responsabilidad para con nuestro país, nuestra comunidad y para con nosotros mismos.

Ante la crisis de credibilidad y de ética que hoy vivimos, debemos redefinir el papel que los Administradores –futuros empresarios y directores- jugaremos en el mundo de los negocios. Hoy más que nunca nuestra carrera nos brinda la oportunidad de crear nuevas prácticas, nuevas teorías y negocios, que a la luz de la responsabilidad y de la ética, sean capaces de transformar sustentable y positivamente nuestro entorno… ese es nuestro verdadero compromiso.


Santiago R. Hernández García
8º Semestre Administración de Empresas

Thursday, March 12, 2009

Acciones Wells Fargo se disparan tras comentarios Buffett

lunes 9 de marzo de 2009 15:17 GYT
Por Jonathan Stempel


NUEVA YORK (Reuters) - Las acciones Wells Fargo & Co trepaban hasta un 24,3 por ciento el lunes, después de que el millonario inversionista Warren Buffett dijo que el cuarto mayor banco de Estados Unidos surgirá "mejor que nunca" de la crisis crediticia del país.
Buffett dijo al canal de televisión CNBC que Wells Fargo se ha estado beneficiando de las bajas tasas de interés referenciales para prestar a bajo costo.
Berkshire Hathaway Inc, la compañía de seguros e inversiones de Buffett, era el mayor accionista de Wells Fargo a fines del 2008, con un 7,2 por ciento de participación.
El magnate sugirió que el mayor riesgo para esta situación podría ser la perspectiva de que los bancos vendan más acciones comunes, lo que diluiría aún más a los actuales accionistas.
"Hay un par de años duros por pérdidas en el negocio bancario, pero uno espera un par de años duros cada cierto tiempo", dijo Buffett.
"El poder de ganancias va a ser mucho mayor de lo que se ha visto nunca cuando se logre pasar. La única preocupación de eso es que el Gobierno te obligue a vender acciones a un precio terriblemente bajo", agregó.
Wells Fargo redujo el viernes su dividendo un 85 por ciento para ahorrar 5.000 millones de dólares al año y dijo que espera devolver los 25.000 millones de dólares que recibió del estatal Programa de Alivio de Activos en Problemas tan pronto como le sea posible.
Antes del recorte de dividendo, los títulos de Wells Fargo habían caído un 72,5 por ciento en lo que iba del año, en parte por el temor al riesgo tras la adquisición de Wachovia Corp en 12.500 millones de dólares, el pasado 31 de diciembre.
Wachovia tenía una fuerte exposición a hipotecas riesgosas
"Wells Fargo se había estado vendiendo a niveles absurdos", dijo Gary Townsend, fundador de Hill-Townsend Capital, que compró acciones de Wells Fargo la semana pasada.
Buffett dijo que las perspectivas de Wells Fargo "a tres años son mejores que nunca".
En la tarde, las acciones de Wells Fargo subían un 17 por ciento a 10,07 dólares, tras llegar hasta los 10,7 dólares.
(Reporte de Jonathan Stempel. Editado en español por Ignacio Badal)
© Thomson Reuters 2009 All rights reserved.
­­­­­­­­­­­­­­­___________________________________________________________
Opinión de Santiago Hernández G.

Para muchos la autoridad moral y profesional de Warren Buffett es suficiente para creer y apostar en sus declaraciones. Despúes de 40 años de constantes aciertos en los mercados bursátiles y siendo el hombre más rico del planeta, resulta difícil ignorar lo que Buffett tiene que decir.

Wells Fargo es una de las instituciones bancarias más importantes en los Estados Unidos, la cuarta más grande por el valor de sus activos y una de las más antiguas junto a J.P. Morgan. Tras la compra de Wachovia y la absorción de sus activos tóxicos por exposición a hipotecas, Wells Fargo sufrió una caída estrepitosa del 72.5% en su capitalización de mercado. Las apuestas patrimoniales del banco fueron equivocadas, pero las bases del negocio parecen mantenerse sólidas.

A pesar de la mala racha y de la volatilidad en los mercados, Warren Buffett se muestra paciente –como normalmente suele hacerlo- y sugiere a los inversionistas tener calma, apostar al mediano y largo plazo. Si partimos del fundamento de que los mercados son rentables en el largo plazo, lo dicho por Buffett hace mucho sentido. Pero ¿Cuáles son los argumentos que soportan las apuestas de largo plazo del inversor más exitoso en la historia?

Los value investors, como Buffett o Graham, reconocen que la capitalización de mercado en las empresas listadas en bolsa no necesariamente refleja el valor real de sus activos. Los precios de Wells Fargo en los últimos meses eran póco más que ridículos y las perspectivas de un upside en el precio de las acciones son bastante favorables.

Con tiempo y paciencia –valores fundamentales en el value investing- estoy seguro de que veremos cómo las acciones de Well Fargo recuperan valor y lo hacen no sólo por la percepción de los inversionistas, sino también por que el banco permanece como una de las instituciones financieras más sólidas, con mayor cartera de clientes y con el respaldo de un nombre que ha sido parte fundamental en la historia bancaria de los Estados Unidos.

El ejemplo de Buffett debiera servir también a otros empresarios poderosos, como Carlos Slim en México, para que utilicen su liderazgo de manera prudente. Las declaraciones alarmistas ayudan en poco o nada a los mercados, siembran pánico entre los inversionistas y acaban por agravar las consecuencias de las “crisis” económicas.

El liderazgo debe ser una oportunidad para que tanto los grandes inversionistas, cómo los medianos y pequeños, aprendan de sus errores y actúen con mayor prudencia en los tiempos por venir. No podemos pasar por alto que la irresponsabilidad y avaricia de los inversionistas ha provocado que el mundo viva hoy una de sus peores recesiones económicas.

El liderazgo de Buffett es ejemplar…y eso es lo que necesita el mundo.

Saturday, February 21, 2009

Cientos de latinoamericanos en vilo por fraude Stanford


CARACAS, feb 18 (Reuters) - Cientos de inversionistas en varios países de América Latina entraron en pánico el miércoles mientras buscaban retirar sus ahorros de bancos y otras entidades vinculadas al Stanford International Bank, acusado por Estados Unidos de cometer un "fraude masivo".
Firmas financieras que operan bajo el nombre de Stanford en la región emitieron comunicados asegurando que funcionan de forma autónoma a la matriz, en un intento por calmar a clientes que temen haber perdido sus fondos en momentos en que la crisis financiera global ha quebrado bancos y barrido inversiones.
Pero la acusación del regulador bursátil estadounidense al magnate Allen Stanford y tres de sus firmas de haber vendido 8.000 millones de dólares en certificados fraudulentos puso en vilo a depositantes e inversionistas, que acudieron a las oficinas de Stanford con la esperanza de llevarse su dinero.
"Escuché lo que estaba pasando y viene directo para acá. Hemos tenido dinero aquí dos años y quiero que me lo devuelvan", dijo Josefina Moreno, quien explicó que junto a su hijo tienen invertido unos 10.000 dólares, mientras esperaba en una sede de Stanford en Caracas.
Con sede central en Antigua, el grupo opera en Colombia, Ecuador, México, Panamá, Perú y Venezuela en lujosas instalaciones ubicadas en zonas de clase media y alta, donde captaban a sus clientes mediante atractivos instrumentos de inversión con retornos superiores al 8 por ciento.
El caso disparó inmediatamente comparaciones con el caso del financista Bernard Madoff, acusado de una estafa con un esquema piramidal que podría haber generado pérdidas por hasta 50.000 millones de dólares, la mayor en la historia de Wall Street.

­­­­­­­­­­­­­­­______________________________________________________________________
Fuentes:
http://mx.reuters.com/article/businessNews/idMXN1845747020090218?sp=true


Opinión de Santiago Hernández García

¿Qué tan profunda es la “crisis” por la que estamos pasando? ¿Hasta dónde llegarán la irresponsabilidad corporativa y la laxidad regulatoria?

El caso de Stanford ahora es uno más en la lista de enormes fraudes financieros en Wall Street y en el mundo. Al parecer la firma norteamericana, conocida por su amplia cartera de servicios e inversiones dirigida a las clases media y alta, no sólo estaba conforme con su enorme rentabilidad en mercados secundarios, sino que apostó por la trampa y la emisión de certificados dudosos por 8 mil millones de dólares para atraer capital de inversionistas desprevenidos.

Lo preocupante de este caso es que afecta en su mayoría a los llamados “widows and orphans”, inversionistas de nivel medio que destinan los ahorros para el retiro ó para la educación de sus hijos -entre otros muchos fines- a fondos e instrumentos de inversión aparentemente “seguros” respaldados por el prestigio y nombre de una institución importante como Stanford.

¿En quién pueden confiar los inversionistas? ¿Quién protege verdaderamente a esos “widows and orphans” y los ahorros de una vida? Con este nuevo escándalo ha quedado de manifiesto la incompetencia de las autoridades para vigilar el accionar de los participantes en el mercado y para regular –con leyes y reglamentos completos- el uso, destino y captación de los recursos financieros en el mercado.

Con el escándalo de Stanford se desatará también una nueva ola de retiro de capitales y puedo anticipar –con toda seguridad, porque así ha venido sucediendo- que los niveles de liquidez en el sector financiero seguirán reduciéndose a niveles históricamente bajos. No sólo se trata de dinero, se trata de confianza y como hemos venido argumentando, la confianza es el elemento neurálgico del sistema y su correcto funcionamiento.

Este probablemente no será el último escándalo que se descubra a raíz de esta “crisis”, no obstante, ni las entidades regulatorias ni los gobiernos pueden pasar por alto el llamado a la regulación. El mercado es el medio más eficiente para la operación del sistema económico-financiero mundial; la regulación y vigilancia son los árbitros idóneos para que tanto los inversionistas como las entidades financieras interactúen con transparencia, credibilidad y confianza.

Para los “widows and orphans” no hay respuesta que valga. ¿Quién puede pagar el precio de perder los ahorros de una vida? Esta es la muestra más grande del daño producido…y de la decadencia que anuncia el fin de una era de abusos, avaricia y poder sin límites.

Wednesday, January 21, 2009

El Pearl Harbor económico.

Buffett Says the U.S. Is in Midst of an 'Economic Pearl Harbor'

By Frank Connelly

Jan. 19 (Bloomberg) -- The U.S. is facing an "economic Pearl Harbor" that has spread fear throughout the country, billionaire investor Warren Buffett told Tom Brokaw in an interview broadcast yesterday on Dateline NBC.

"We have a negative feedback cycle going on right now," Buffett said, according to a transcript of the interview on CNBC's Web site. "We have fear which leads to people not wanting to spend, and not wanting to make investments. And that leads to more fear."

Buffett, the chairman of Berkshire Hathaway Inc., said Barack Obama is "the absolute right commander in chief" to guide the country through the financial crisis. Obama, 47, will be sworn in as the 44th U.S. president tomorrow in Washington.

He can "convey to the American people what needs to be done, not to expect miracles, that it's going to take time," Buffett, 78, said in the interview.

Buffett declined to predict how long the economy will remain under duress, except to say that he doesn't expect a recovery to take five years. He contrasted the current economic crisis with the period "three or four years ago," when "everybody lent you more and more on a house that kept going up, and you could keep spending money you didn't have."

Buffett said the economic slump is the worst since World War II, though not as severe as the Great Depression. He said "it's never paid to bet against America," and that the country would come through the crisis. "But it's not always a smooth ride."

Bloomberg News

http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=conewsstory&refer=conews&tkr=BRK%2FA%3AUS&sid=a3lI4cKxPngg

_____________________________________________

Opinión de Santiago Hernández G.

Destacan dos factores claves en el análisis que Warren Buffett -el inversionista más exitoso de todos los tiempos- hace sobre lo que está sucediendo en Estados Unidos y en el mundo: miedo y Barack Obama.

El miedo, en la dinámica de los mercados, es un elemento intrínsecamente ligado al desempeño del sistema financiero. Cuando los inversionistas y las propias instituciones que conforman el sistema, elevan sus niveles de temor ó desconfianza, el flujo de capitales se paraliza abruptamente y agudiza los efectos de las "crisis" y coyunturas económico-financieras.

Por otro lado, si la confianza se eleva, los inversionistas recurren a los vehículos de inversión que existen y a los que tienen acceso gracias a su capital. Como consecuencia natural de tal confianza, los niveles de liquidez en el sistema alcanzan sus proporciones óptimas y los capitales fluyen de un mercado a otro con mayor rapidez; incentivando el consumo, la inversión y por tanto el crecimiento económico.

Hoy la confianza se ha traducido en miedo, y el miedo ha alcanzado niveles tan altos que el comportamiento de los mercados se ha vuelto impredecible y desprovisto de toda lógica, empujando a los inversionistas fuera del sistema a través del retiro de sus capitales. En otras palabras, el miedo ha obligado a los inversionistas a recurrir al instrumento más seguro: el efectivo.

Se trata de una especie de "paradoja del ahorro" que debiéramos llamar "paradoja del miedo". Los inversionistas, temerosos y escépticos, retiran su dinero del sistema y lo convierten en efectivo (ó bonos de deuda gubernamental en el mejor de los casos) porque consideran que así podrán preservar su patrimonio en espera de tiempos mejores, y asumiendo que las "crisis" son temporales. No obstante, el retiro de capitales no hace más que potenciar el miedo en el mercado, llevando a las acciones y valores a precios ridículamente bajos y tornando aún más compleja la posibilidad de sortear los momentos difíciles. Los síntomas se agudizan y los efectos alcanzan proporciones surrealistas. Luego entonces lo que parecía ser una solución prudente no es más que una espiral descendente y sin salida.

El miedo potencializa los efectos negativos de aquello que atemoriza a los inversionistas. La confianza, por otro lado, siempre habrá de vencer al miedo.

Barack Obama, el otro factor al que Buffett hace referencia, significa para muchos inversionistas la llegada de una nueva administración y un nuevo liderazgo, que habrá de operar los cambios necesarios para que el sistema se mantenga vigente y operando en beneficio de las economías.

Sin embargo, debemos ser realistas pues las expectativas puestas en el nuevo Presidente han alcanzado niveles peligrosamente altos, por lo que los tropiezos o fallos serán percibidos con mayor sensibilidad y temor, lo que terminará por arrojar al mercado a niveles por debajo de los actuales.

Obama tiene el capital político para dirigir y re-estructurar el sistema financiero americano, pero se necesita tiempo para que los cambios y el plan de rescate rindan sus frutos. Creer en soluciones mágicas y cortoplacistas como la inyección de capital a los bancos ó la compra de activos tóxicos por parte del gobierno, es un error craso. Las soluciones rápidas son fugaces, se necesita atender de fondo las ineficiencias del mercado y entonces sí, aspirar a soluciones permanentes.

Es necesario devolver la figura de Obama a sus proporciones reales. Él tiene el poder para impulsar los cambios necesarios, pero como bien dice Buffett "no debemos esperar milagros".

Monday, January 12, 2009

¿A quién admiras?

"Despúes de mi padre, Howard Buffett, la persona que más ha influenciado mi vida es sin duda alguna Benjamin Graham..."
Warren Buffett


Hace algunos años, durante una de las conferencias anuales de accionistas de Berkshire Hathaway en Omaha, Nebraska; Warren Buffett fue abordado por un estudiante universitario. Entre el tumulto de amigos, empleados y periodistas que le rodeaban, la pregunta de ese joven hizo eco en la mente del inversionista más exitoso de todos los tiempos "¿Que se siente ser uno de los hombres más ricos del mundo?" Buffett sonriente, como suele aparecer en público, respondió "Nada. La única diferencia entre tu y yo radica en la forma en que viajamos"

¿A qué se refiere Buffett? ¿Es posible que la diferencia entre ser el número uno y el número mil, dos mil o tres mil millones sea sólo la forma en que se viaja? ¿Es posible que toda esa riqueza verdaderamente no produzca sensación digna del reconocimiento del hombre más rico del mundo? En el caso de Buffett, podemos concluir que en definitiva esto es posible.

Educado y formado en el seno de una familia de clase media, conservadora y republicana; Buffett aprendió desde temprana edad el valor del trabajo y del esfuerzo. Primero colaborando para las tiendas de abarrotes propiedad de su abuelo, Edward Buffett, y posteriormente a través de negocios propios que incluían la repartición de periódico, las máquinas tragamonedas e incluso la venta de bolas de golf usadas. Conocerse, conocer el negocio, entenderlo y finalmente, ser capaz de dirigirlo con el esfuerzo indispensable, fueron los valores que marcaron su vida desde el inicio.

Desde niño afloró en Warren el interés por el dinero, el cómo ganarlo y multiplicarlo, minimizando el esfuerzo físico -que aborrecía- y maximizando la actividad mental. En aquel entonces habría de formarse en él un espíritu emprendedor implacable, una determinación inquebrantable y la convicción de convertirse en el hombre más rico del planeta.

Más tarde, en su juventud, Buffett era reconocido por su genialidad y desempeño académico, pero no por sus habilidades sociales. Desadaptado, inentendido por muchos, admirado por otros. La Universidad de Nebraska fué su primer contacto con la realidad universitaria, y la primera evidencia clara de que sus años como joven emprendedor le habían pasado la factura con su incapacidad e inmadurez para adaptarse a la realidad social que le correspondía por su edad y condición.

Nebraska abrió nuevos horizontes para él, y después de ser rechazado en Harvard por considerarlo "demasiado joven para la vida universitaria en Harvard", fue aceptado en la universidad de Columbia, en Nueva York. Poco después conocería ahí al hombre que acabaría por formarle como inversionista y ser humano: Benjamin Graham "el catedrático de Wall Street".

Graham era en 1950 reconocido como uno de los más grandes maestros de Wall Street, dirigía una pequeña pero exitosa firma de inversiones "Graham & Newmann Ltd" y por sus clases habían pasado, y seguían pasando, los más importantes hombres del sector financiero.

Buffett llegó a Graham como alumno, cuando éste último impartía el curso "Security Analysis". Warren no sólo se convirtió en el alumno estrella de la clase (a la que también asistían ejecutivos que le doblaban en edad y experiencia) sino que con el tiempo y tras algunos giros del destino, también se convertiría en su empleado estrella.

Quienes conocieron a Benjamin Graham en aquella época, le reconocían como un hombre sensato, honesto, brillante y humilde. A pesar de ser uno de los inversionistas más exitosos, jamás se obsesionó con la idea de ser millonario. De hecho, una de sus principales y escazas críticas a Buffett era precisamente esa: la obsesión de éste último por el dinero.

En la última biografía de Warren Buffett "The Snowball" escrita por Alice Schroeder y editada por Bantam, Buffett relata que alguna vez caminado por Nueva York junto a Graham, éste le comentó que no tenía obsesión alguna por ser millonario, pues el dinero no tenía la capacidad para cambiar su vida, y por el contrario, haría que perdiera el temperamento.

Indudablemente, las palabras de Graham, aunadas a sus múltiples lecciones para convertir a Buffett en lo que él llamaba "un inversionista inteligente" calaron hondo y marcaron la pauta de quien más tarde se convertiría en una leyenda. Para Graham el dinero no lo era todo, y un inversionista inteligente era aquel capaz de controlar su temperamento y su comportamiento.

Cambiar la mentalidad de Buffett, sin duda alguna, es uno de los logros más importantes que podemos atribuirle a Graham. Convertirse en su maestro y ejemplo a seguir, fueron la recompensa a su dedicación como catedrático, amigo y empleador.

La admiración de Buffett por Graham y la manera en que honró sus lecciones en gran medida cambiaron su vida para siempre. A quien admiramos y el porqué lo admiramos puede cambiar nuestras vidas también.

Y bien ¿Que tienen en común un joven mexicano de 23 años y Buffett de 78? ¿Qué pueden compartir dos personas con orígenes abismalmente opuestos? Nada, y todo. ¿Cómo puede verdaderamente admirar el primero al segundo?

Las razones por las que admiro a Buffett merecen un artículo aparte y me propongo escribirles con detalle la forma en la que un hombre, al que difícilmente conoceré en persona y con el que nunca he intercambiado palabra, ha forjado en mi un espíritu de determinación implacable y la profunda convicción de que algún día seré también uno de los más grandes inversionistas en el mundo.

¿A quién admiras? ¿Por qué le admiras? ¿Cuál es su historia?

Una elección tan simple puede cambiar el rumbo de nuestras vidas, las de quienes nos rodean e incluso la de aquellos que ni siquiera sabemos que existen. En 1950 Benjamin Graham jamás imagino que acabaría por influenciar, a través de Buffett, la vida de un joven mexicano de 23 años que hoy escribe apasionadamente estas líneas.

Por que la verdadera riqueza radica en nuestra capacidad de inspirar e influenciar, positivamente, la vida de quienes nos rodean, e incluso de quienes nos precederán. Y Buffett, visto desde esa perspectiva, es verdaderamente multimillonario.

¿A quién admiras? ¿Quién te admirará?

"Después de mi padre, C. Hernández, la persona que más ha influenciado mi vida es sin duda alguna Warren Buffett" Santiago Hernández

Friday, October 31, 2008

The Human Effect

“Solemos abordar las crisis y los grandes sucesos históricos dándole mayor importancia a los factores cuantitativos que a los cualitativos. Si se trata de eventos financieros relevantes parece innecesario el análisis cualitativo y ese es el primer error grave del inversionista…” Warren Buffett

Lo increíble de nuestros sistemas económicos es que un grupo de personas, cada vez más reducido y poderoso, tiene la capacidad de controlar los destinos de millones. Se trata de un sistema oligárquico, imperfecto, inoperante y condenado al fracaso. La naturaleza del mercado se ha desvirtuado por completo, las utilidades han desplazado a las personas, el valor tiene sustento en la especulación y no en el trabajo. Los individuos y sus familias se han convertido en la “demanda”, con todas sus infinitas variables. ¿Quién pagará el precio de deshumanizar el mercado?

Desde mediados de los noventas, cuando el boom de las empresas “.com” y de tecnología apenas florecía, los inversionistas empezaron a crear una burbuja en torno a la dinámica de este nuevo sector. Nadie podía prever el impacto económico real que todas esas innovaciones podrían traer al mundo, y sobre todo, nadie podía imaginar con certeza el grado de rentabilidad que muchas de esas empresas alcanzarían más tarde. Motivados por el deseo de encontrar una nueva “Fiebre del Oro” en pleno siglo XX, inversionistas de todo el mundo destinaron miles de millones a la compra de títulos de esas empresas. Parecía un comportamiento natural de los mercados: una nueva oferta con gran potencial llamada “tecnología”, con una demanda masiva llamada “capital”. Era el nacimiento de una nueva era, la era del internet.

En aquel entonces los nuevos emprendedores tecnológicos eran considerados dioses, la internet tenía un potencial infinito y con ello los negocios “.com” constituían la oportunidad soñada para todo inversionista. Las acciones de empresas como Microsoft, Unisys, IBM, HP y muchas otras que cotizaban en el recién creado índice NASDAQ, habían alcanzado precios estratosféricos. Incluso compañías sin experiencia, sin historia en el mercado, podían valer 3 ó 4 veces más que compañías consolidadas y con años de rentabilidad probada.

Warren Buffett fue el único de los grandes inversionistas que jamás decidió apostar en esta burbuja por varios factores: primero porque consideraba que su dinámica era irracional e irreal. Segundo –aunque menos importante- porque no conocía ni entendía como estas nuevas empresas iban a ser capaces de crear toda la riqueza que sus inversionistas esperaban que crearan. Tercero, porque históricamente las inversiones en innovaciones, como el auto o los aviones, habían probado no ser tan rentables como las inversiones tradicionales a las que Buffett se había avocado toda su vida.

“El tipo se ha vuelto completamente loco…” “Pobre Buffett, es el fin de su era…” “Buffett no entiende de tecnología y no entiende que ha perdido la oportunidad del siglo”, estas y muchas otras expresiones, según la más reciente biografías escrita sobre Buffett “The Snowball”, eran frecuentes en los pasillos de casas de bolsa, bancos o incluso en los auditorios donde Buffett se presentaba para hablar sobre los mercados. De 1999 a 2001 las acciones de Berkshire Hathaway habían perdido más del 30% de su valor y parecía que nadie podría salvarlo. La nueva dinámica de especulación, motivada por una nueva generación de inversionistas, estaba apabullando al “viejo” Buffett y sus apuestas de valor.

Lo que sucedió 3 años después, en 2002, para todos fue una sorpresa con excepción de Buffett. El índice Nasdaq se desplomó y así, súbitamente, desaparecieron miles de compañías y los valores de sus acciones se desplomaron. La especulación y la dinámica que promovía, habían fracasado a un costo inimaginable. Warren una vez más había dado una lección a los mercados, una de las más grandes quizá: la especulación, sin sustento e irracional, condena al fracaso a todo aquel que apueste por y con ella. Poco después las acciones de Berkshire Hathaway repuntaron a sus máximos históricos (USD$170,000 por acción); pero sobre todo el prestigio, el respeto y la admiración por Buffett habían escalado hasta lo más alto.

¿Cómo pueden sustentarse los mercados ante la especulación? Si las empresas pierden valor por la percepción de ciertos inversionistas, o por el pánico generado por un suceso ajeno a la dinámica de los sectores donde participan, o si simplemente aparece una nueva “fiebre de oro” y sus actividades les parecen menos atractivas a los dueños del capital, entonces las alternativas parecen estrecharse y la dinámica del mercado se dirige a su autodestrucción. Si dejamos de reconocer el factor humano, ese que al mismo tiempo genera valor con su trabajo y que con su avaricia puede restarle importancia a todo menos a las ganancias, entonces dejaremos de entender la naturaleza de nuestra propia actividad económica.

El hombre es el centro, principio y fin de la economía. Los mercados existen porque los individuos con tales ó cuales características están dispuestos a demandar ciertos productos ó servicios que un grupo de empresas ofrece. Las decisiones de esos individuos generan valor, y ese valor se traduce en dinero. Y el dinero tiene sentido por su valor real, es decir por aquello que nos permite obtener a cambio. Esa es la verdadera naturaleza de lo que hacemos, el trabajo es el activo real y el dinero es la valuación de ese trabajo. Ni más ni menos.
Pero la complejidad humana es también la complejidad socio-económica que nos rige. En el mundo real, los hombres persiguen objetivos distintos y aquellos que logran acumular más poder e influencia, pueden transformar las realidades a su favor, aún cuando perjudiquen a las mayorías.

En algún momento, en alguna coyuntura económica, algún grupo de inversionistas decidió que el trabajo y el valor del trabajo no eran suficientes para capitalizar los mercados, que las inversiones tendrían que hacerse en función de ciertos riesgos y variables cada vez más complicadas, que los mercados debían regirse por la especulación. En ese punto los hombres no fueron más hombres, sino máquinas de consumo, las empresas no fueron entes sociales, sino entes deshumanizados. El trabajo dejó de ser el pilar fundamental de la actividad económica. El futuro y la percepción que de él tuvieran unos cuantos, se convirtió en lo importante. Y esa dinámica nos ha traído hasta donde nos encontramos hoy. Con un modelo económico inoperante, e irracional como el de las empresas “.com” en el 2000. Con derivados e instrumentos financieros que permiten a las empresas ganar más dinero especulando que vendiendo sus productos o servicios. Un mercado que desmotiva la producción tradicional, la generación de riqueza natural, y que motiva a los empresarios e inversionistas a convertirse en parte de esa dinámica destructiva.

El mundo paga hoy las consecuencias de ignorar su propia naturaleza. Las minorías que controlaron el mercado, la avaricia que permeó el ambiente y la búsqueda desmedida de utilidades han pasado una factura histórica. Hoy más que nunca la teoría de Buffett prueba su razón y acierto: el trabajo no podrá deshumanizarse, el valor no puede determinarse en función de lo que ese trabajo representará sino de lo que realmente representa, y la rentabilidad es y siempre será el valor que los individuos perciben como recibido.
Apostar por las empresas y por la actividad económica bajo las reglas que el mercado -y no su naturaleza- dicten, es apostar también a la especulación y a la percepción de unos cuantos. Crear instrumentos que proyecten rentabilidad bajo ciertas premisas futuras, jugar a la “fiebre del oro” cada vez que hay algo nuevo y prometedor, son la sentencia humana que habrá de condenarnos al fracaso permanente.

El valor del éxito de Buffett no radica en el valor de su fortuna, sino en la constante prueba de que quién sigue la naturaleza del mercado, asume el efecto humano inherente a él, y promueve la creación de valor sustentada en el trabajo, vencerá hoy, mañana y siempre. En lo hondo, racional y coherente de esta apuesta, debemos reconocer nuestra equivocación, y también, nuestra alternativa para un mejor futuro.

“El mercado es humano, el mercado somos tu y yo…¿y que acaso no somos imperfectos? Nadie puede predecir el futuro, y nadie debería seguir al que lo haga…”
Warren Buffett

Tuesday, October 21, 2008

Check on my debt

¿Cómo puedo saber si soy sujeto de crédito para los bancos e instituciones financieras en México? ¿Qué factores influyen en la calificación crediticia de un individuo común? La deuda es el concepto clave.

Entre los bancos y las instituciones financieras en México hay un concepto clave para determinar si un individuo es ó no sujeto de crédito, se trata del Porcentaje Total de Servicio de Deuda ó TDSR por sus siglas en inglés.

¿Qué es el TDSR? el TDSR es un indicador de calificación crediticia utilizado a nivel mundial, que permite a las áreas de riesgo de las instituciones financieras, conocer la cantidad aproximada, que por cada peso de ingreso bruto mensual, los individuos destinan al pago de deudas contratadas (tarjetas de crédito, crédito automotriz, crédito hipotecario, tarjetas departamentales, renta y otros gastos fijos). Esta cantidad se expresa en porcentaje sobre el total de los ingresos brutos mensuales.

¿Cómo se obtiene el TDSR? el TDSR se obtiene de la siguiente forma:

  1. Primero, debemos sumar todos los abonos mensuales fijos que efectuamos para el pago de deudas contratadas. Ejemplo:

Concepto Deuda Contratada*

Abono Mensual

Hipoteca

$12,000,00.

Arrendamiento X

$3,500

Crédito Automotriz

$ 5,000.00

Total Deuda Contratada Mensual

$20,500.00

*La deuda contratada es aquella cuyo abono mensual se efectua por un monto determinado, previamente establecido entre el acreditado y el otorgante del crédito. Tal es el caso de créditos automotrices, hipotecas, arrendamientos varios, etc.

  1. Después a esta cantidad sumamos el 10% de todos los saldos insolutos de nuestras tarjetas y líneas de crédito revolventes. Ejemplo:

Concepto Deuda Revolvente**

Saldo Insoluto

Abono Mensual (10% Standard)

Tarjeta de Crédito Wal-Mart

$ 2,500.00

$ 250.00

Tarjeta de Crédito Banorte

$11,000.00

$1,000.00

Tarjeta de Crédito Palacio de Hierro

$ 3,700.00

$ 370.00

Total Deuda Revolvente Mensual

$17,200.00

$1,620.00

**Las líneas de crédito revolventes son aquellas que nos otorgan las instituciones financieras, comercios y/o tiendas de autoservicio, en las cuales nos ha sido preestablecido cierto límite de crédito que podemos utilizar ó no cuantas veces lo queramos, siempre y cuando paguemos oportunamente los montos utilizados. Todas las tarjetas de crédito aplican en este caso, salvo American Express Servicios.

  1. Una vez realizados los dos incisos anteriores, debemos sumar ambas totales (Contratada y Revolvente) y dividir ese resultado entre el monto de ingreso bruto (antes de impuestos) que percibimos mensualmente. El resultado de la división se multiplica por 100 y finalmente obtenemos nuestro TDSR. Ejemplo:

Total Mensual Deuda Contratada + Total Mensual Deuda Revolvente


X 100


= TDSR

Ingreso Bruto Mensual

  1. Un individuo considerado como sujeto de crédito, en México, es aquel cuyo TDSR se encuentra en el por debajo del 40%. Sin embargo hay algunas instituciones que sólo consideran a aquellos cuyo TDSR es menor al 35%. Sin embargo este factor, a pesar de su enorme importancia, no es determinante en la obtención de un crédito. También se considera nuestro comportamiento en Buró de Crédito (ojo: todos estamos en el Buró de Crédito, ya sea para bien o para mal, pero todos estamos), nuestra forma de comprobar ingresos (asalariados, honorarios, profesionista independiente, empresario, comerciante, etc). Es importante que consultemos nuestro Reporte Especial de Buró de Crédito por lo menos una vez al año, lo pueden hacer en www.burodecredito.com.mx. Si tienen alguna duda de cómo hacerlo escriban a santiagohg@hotmail.com y con mucho gusto les puedo ayudar.

Y a pesar de que muchos de nosotros estamos familiarizados con el uso de las tarjetas de crédito, muy pocos son los que conocen esta fórmula básica y fundamental para el análisis de nuestra situación financiera personal. La importancia de conocer nuestro TDSR, incluso aunque no tengamos problemas crediticios de ninguna índole, radica en que nos permite conocer nuestro nivel de deuda y el riesgo financiero personal que supone para nosotros.

Mi principal recomendación, dada la falta de liquidez en los mercados y el encarecimiento del crédito, producto de la crisis financiera global, es utilizar lo menos posible las tarjetas de crédito, usar sólo lo que podamos pagar, no caer en excesos de los "12 meses sin intereses" y mantenernos siempre al día en los pagos correspondientes. De igual forma pagar los mínimos en las tarjetas de crédito es igual de peligroso que no pagar, pues las tasas van ajustándose con el tiempo y las deudas pueden multiplicarse ó simplemente volverse interminables.

Es importante que sepan que una de las primeras acciones que los bancos emprenderán ante esta crisis será la de elevar las tasas de interés en todos los tipos de créditos existentes y castigar aún más a los clientes morosos. No recurran al endeudamiento para financiarse y sobre todo, eviten que su TDSR supere el 40% de sus ingresos brutos mensuales, no sólo por su calificación crediticia, sino también por su salud financiera.

En palabras del propio Warren Buffett: "Check on my debt". Lo dice un hombre cuyos activos empresariales suman más de 200 mil millones de dólares y su nivel de apalancamiento no supera el 20% del valor de sus activos. Más adelante les diré como lo ha hecho.